Como un esquizofrénico

o el primer asomo a la verdad absoluta…

A. J. Rodericus

En ocasiones, cuanto estoy solo en mi casa, siento miedo. Sé que es estúpido, pero el temor está ahí, presente, constante, como una espina punzante. —Ahí están los ruidos nuevamente—. Provienen de ningún lugar en especifico y no puedo evitar dar media vuelta sobre mis pasos y observar cada rincón de la habitación. —Mi vista se posa sobre la ventana—. No consigo ver nada. No hay luces exteriores que me permitan visualizar el espectáculo que se desarrolla tras los grandes ventanales. —Aquello… ¿Acaso es una persona?—. Siempre me observa desde las penumbras, pero jamás he logrado develar su identidad. Solo se para allí, a la distancia, y observa. —¿Qué observa?—. No lo sé, pero al instante mismo en que me hago la pregunta, un ruido sordo a mis espaldas provoca que un aire frío y un sentimiento de inseguridad recorra todo mi cuerpo. —Pero no hay nada—. Solo soy yo, mis pensamientos y la…

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