El cónclave (nueve)

La estaca clavada

Desnuda, flotando a un palmo del suelo, con una pícara sonrisa adornando la mirada y la piel brillante. Alarga una mano y le posa el dedo corazón sobre el pecho. Traza con la yema un breve círculo que desprende una lluvia de chispas, Caos siente una  sensación desconocida que si no es placer se aproxima bastante. A su vez se eleva imitando la caricia, observa el rostro de Este, concentrada para sentir el contacto de sus dedos. – ¿Hasta aquí hemos llegado? Pregunta.
¡Y algo más allá! Contesta ella. Abrazada al cuello une ambas bocas, lentamente, introduce su lengua dentro y  la eleva hasta posar la punta sobre el paladar, alza las piernas cerrando el nudo con ambos pies, se queda suspendida, aferrada a sus caderas, flotan ambos, el prueba y comprueba lo fácil que resulta sumar sus cuerpos y  fundirse en un sólo ser, unidas las miradas y las…

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