QUINTILLA A LA LUNA

POESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA.

Tipo de estrofa usada sobretodo durante el Siglo de Oro en la lírica española, compuesta por cinco versos octosílabos, cuya rima puede ser ababa, abaab, abbab, aabab, aabba.
Si los versos son de arte mayor, recibe el nombre de quinteto.

La luna quiere salir
por la noche va soñando,
en que haría por vivir,
estar en el lago amando
y de la mano asida ir.

Fondo Paisaje Luna Llena sobre Lago

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Nada es igual que ayer

UNIVERSO ESPEJO Poemas y algo más

La vida, a veces, nos sitúa al borde de un precipicio. Y nosotros, no pocas de esas veces, no nos ayudamos mucho, embaucándonos tras la queja o la desesperación. Para esos días recupero un poema que escribí hace tiempo.

Nada es igual que ayer

al menos, como hoy lo ves,

lo que se va y lo que viene,

lo que fuiste y lo que tienes,

Nada es igual que ayer

Ves, tu cuarto, huele a menta

y esa luz que hoy alimenta

los rincones, las macetas,

y que tu cuerpo perfila,

entre tonos violetas

se tropieza con las lilas

que asoman a tu cintura,

lo ves, ya se fue la duda

y también esa amargura

Nada es igual que ayer.

Porque el dolor ya se fue,

al menos como hoy lo ves

Nada es igual que ayer.

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Te extraño

A la Sombra de la Luna

Se siente raro cada minuto,
cada pedazo de tiempo,
cada instante,
cada momento,
esos que a tu lado no paso.
¿sabrás acaso cuánto me haces falta?
¿sabrás acaso cuánto te extraño?
cuánto me carcome cada día tu ausencia.
cuánto pierde mi vida cada segundo,
con el abrasivo toque de tu recuerdo.
Y como arde,
cada silencio que por ti no es llenado,
cada llamado,
que en su vuelo no te alcanza.
cada lanza,
que en tu pecho no hace diana.
cada pausa en el tiempo,
cada noche,
cada mañana.
cada estrecho hueco,
por el que la vida se escapa,
Qué no daría por verte de nuevo,
volver a escuchar el latido de tu cuerpo.
algo, cualquier cosa,
algo que no sea el segundero
que se esfuerza en rellenar cruelmente
otro instante en que no te veo.

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La Luna en el charco – Original

Poetas Nuevos

Agitada en un mar de pasión “La Luna en el charco” incitaba al Sol, se menguaba despacio hasta llenarse de amor, le reflejaba su brillo, la provocación de su amor.

Deslumbrado el Sol por tanta pasión lanzaba rayos y aminorar su calor, la luna le amaba, se volvía nueva, quería tocar al sol…el Sol siempre en el ocaso esperaba su aparición.

Ambos se eclipsaban de amor, en días como noches, en noches de lunas rojas, envueltas de pasión, Ambos en el horizonte se besaban con el recuerdo inolvidable de lujuria en redención.

.Imagen

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