Ella en mis manos.

Fuerte y conmovedor, sobre todo cuando la imagen de las cosquillas en las manos toma verdadera forma.
Wow.

Cuentos de tarde-noche

Pasan los días, lo se, me lo dice la tierra de mis labios que me sigue bebiendo en medio de esta oscuridad sobre este viejo sillón que no me juzga ni condena, mientras en mis manos juega el recuerdo de ella.

Siento a Laura cómo si estuviera aquí, a mi lado… cómo la extraño…

Jugábamos cada minuto a ser invisibles; confiábamos en la inexistencia de la vergüenza y poco importaba tropezarse con la idiotez que nos rodeaba.

Cada vez que venía de vacaciones nos encerrábamos en nuestras fantasías y corríamos cortando el viento con las risas. Íbamos por las calles, por jardines ajenos, cruzando parques y sólo importábamos nosotros, juntos, por siempre…

Tenía una sonrisa que dejaba atónito a cualquiera con sus dientes perfectos, de un blanco marfil impecable; sus ojos llamaban al infinito con ese negro que brillaba en la oscuridad y sus manos, delgadas, claras y alegres de…

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