Regreso hilvanando recuerdos…

Te miro me miras... Nos miramos

Sí, poco a poco, igual que cuando reúnes esos trocitos de colores en un patchwork. Recuerdos que sabías no olvidados, pero que se habían relegado a lo más profundo de la mente. ¿Para no sufrir? Quizá!!!

Porque así llegaron, aquella tarde, en que bajo las columnas del pórtico acudieron como conjurados por no sé qué espíritu.

Volvía la tarde. Yo, con mi  libro entre las manos y tú con tu eterno sombrero sobre los ojos, haciendo la siesta sobre la hamaca  El aire era leve, tan leve, que todo podía parecer un sueño en blanco y negro. Las moscas revoloteando y las rosas lanzando su imposible olor a primavera.

Hubiera querido alargar mi mano y guardar la esencia de aquel instante en mi puño. Pero, en aquel momento no lo hice, y ahora, pasado el tiempo, regreso a ese lugar y compruebo que tu hamaca se balancea impulsada por la brisa, que…

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