Las lágrimas de una traición

Los Tacones de Victoria

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Tras aquella comida en la que me traicionó el inconsciente subconsciente o el subconsciente inconsciente seguimos viéndonos y conociéndonos como todas las parejas que inician una relación.

Poco a poco y con mucha ilusión.

Me iba contando miles de datos de su vida que yo iba guardando en mi memoria con mucha ternura pues me parecían anécdotas muy curiosas y sensibles.

Cada vez que podíamos nos veíamos aunque fueran diez minutos frente a un café o a la hora del aperitivo para compartir un roce de nuestras manos y unos besos, un tocarnos por encima de la ropa que pareciera sin intención aunque fuera con toda ella pues me gustaba ver cómo su cuerpo reaccionaba y creo que él no se perdía ni una de mis reacciones.

Le gustaba especialmente ponerme colorada como a una chiquilla que se sonroja ante un piropo, y le encantaba ver cómo se me…

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