Arar.

Caigo en esta prudencia

que entre los parpados me propongo,

vil audacia

que persigo y encuentro,

pienso bajo una noche de luna

a la usanza de un poeta

que desgasta su mirada

en la sombra perfecta.

Busco el silencio que me robaron,

la luz de aquellos ojos

que de inocencia clamaron,

entre los meandros

de unos cuerpos abrazados,

la posibilidad de extinguirme

en el propio engaño

y el temor de los ideales creados.

Extraviado

en un verso,

con el miedo de defraudarlo,

soy poeta confeso

y a la vez hombre

con la fuerza derramándose

en un sudor de tinta,

en un parir la letra,

sueño imposible

soliloquio solitario

navegando en un charco

de imaginación factible.

Fatiga doliente,

sombra encadenada,

sordo vibrar

que me empuja a versar,

solitario destino,

en el pensamiento me encamino

orla de viento

musa del sufrimiento

si tu pudieras…

devenir el surco

arar el poema.

Ver la entrada original

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s