La dama (capitulo I)

versosconvidapropia

La dama que no era dama

se vistió de terciopelo

la tarde que fue de duelo,

esa tarde de locura

que perdió toda cordura

entre la luna y el cielo.

Dicen que perdió a su amante

y asistió a su velatorio

como si fuera su novio

el muerto, que por orgullo

en un duelo fue ganado

y por ello deshonrado

por un señor sin bandera

pero diestro con la espada,

con antifaz en la cara

y una enorme valentía,

se jugó la idolatría

de la dama de esta historia.

Resultó ser la lujuria

la que perdió la batalla,

entregó su soberana

destreza, rabia y coraje

para pagar el ultraje

y perder su cornamenta,

pues la traición se alimenta

con sangre del atrevido,

así, que fue buen marido

a escondidas, caballero,

después se quitó el sombrero

y la máscara graciosa,

y miró como a una cosa

al muerto por su osadía,

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