Un corazón.

Entre rosas y espinas...

Un corazón desilusionado, antes frío y desolado;

Le correspondía a un joven con olor a uvas fragantes.

Intrépido, osado y audaz. Pensaba que el tiempo podía congelar.

Un corazón sin ganas de amar, un ser sin ámbito ni hogar.

Así cómo escarlata, fuerte era su hacer.

Más de una chica se enamoró una vez.

Y así un corazón ahora latente y fervoroso;

Cómo incandescentes estrellas empezó a surgir.

¡¿Cómo él podía pensar que iba a fallar!?

Si todo en su vida era de bien hablar.

Tan errado estaba que sus fantasías creía eran verdad.

Más cuando despertaba sus ángeles no lo alumbraban ya.

Tal vez la ciudad de luz no venía hecha para él;

O quien sabe sin el mar sus coronas de oro desaparecieron del lugar;

Porque  un corazón palpable, vivaz y en ambigúes;

Se había convertido en uno más atenebré del que este fue una vez.

Ni una…

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