Atravesando las tres rejas

gran versión de una gran moraleja.

Lina Nefelibata

Una joven va al encuentro de su madre con la cara roja de ira y nada más encontrarse con ella le dice:

—Mamá, estoy enfadada porque he oído que hablan de ti a tus espaldas y …—

—¡Espera hija! —la interrumpe su madre con pasmosa tranquilidad— ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

—¿Las tres rejas?— Contestó la hija extrañada

—Sí. La primera es la verdad. ¿Estás segura de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

—No. Lo oí por ahí, pero..— La madre no lo dejó continuar.

—Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

—No, en realidad no. Al contrario… — La hija no supo como continuar.

—¡Ah! ¿no? Pues la última reja es la necesidad. ¿Es tan necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?—

—A decir verdad, no—

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