María, La Muchacha de Casablanca.

Messieral

Se llamaba María, la muchacha costera de Casablanca,
a sus pies se rendían Asia y África por igual,
a sus ojos las coordenadas de la nada al comenzar…

Entre más de seis millones, su par de ojos,
entre el puerto y su marea, su despertar;
entre sus juegos de palabras, habría elegido,
la más audaz, cada mañana, en la que a su lado yo pudiera caminar.

Porque era tan bella que el cielo
rompía sus nubes al verla pasar,
se anclaba a la luna de un sueño
para perseguirla al avanzar.

No sabía de historias de amor
pero prefería de una ventana abierta
su color por encima del dolor;
y saltaba por las noches encendidas
a la sal que va calmando las heridas,
a la sal que va jugando a ser quizás…

Yo habría sido bueno por su amor,
sortilegio poderoso de algodón;
hubiera abandonado toda playa,
toda brisa, toda…

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