​Naranja, pared, salvaje

Microcuentos

Caía la primera naranja de la temporada, y se empezaban a escuchar los rugidos de aquel lobo salvaje que acechaba la zona esperando la caída de la noche, esperando que no se cumpliera la profecía dibujada en aquella pared y se convirtiera en hombre con la luna llena.

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