El forjador de quimeras (XIX)

El bosque silencioso

XIX
Cuando hablamos de entonces,
veo un juego de espejos,
de miradas cruzadas.

Las suyas se me apagan,
se me borran. No puedo
retener su fulgor,
evocar su destello.

¿Fue una superchería
que el sediento concibe
en su lenta agonía?

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