Tus pupilas, pupilas esmeralda

Glykós Katharsis

No soy astrónomo,

pero que vengan a contradecirme si aquello que veo al percibir tus ojos,

no es el mismísimo universo a tamaño reducido

e incrustado en tus verdes y azuladas pupilas esmeralda.

Que vengan a decirme que soy un lunático por pensar que tus ojos no son ojos,

al menos no comunes ni corrientes,

sino como dos cuerpos candentes son,

y la luz de los mismos, (osaría afirmar)

emana del propio iris que reside en el infinito de tu mirada.

Esa tierna y atenta mirada,

pese a veces, 

tan desorientada.

Que vengan a encerrarme si estoy errando

al declarar que llevas impreso el firmamento,

que llevas impregnada la marca de la creación.

Que me condenen si cometo pecado por contemplar la Vía láctea en tus pupilas,

en tus pupilas esmeralda.

Que me declaren demente por creer que tan solo cuando a mí me miras,

son tus pupilas,

tus pupilas…

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