Supongamos que Hablo de ti

Messieral

Supongamos que hablo de ti,
de tus colores, de tus menguantes,
del equilibrio que perdí
frente a tus pupilas aquella tarde.

Supongamos que hablo de ti,
aunque no hable y me limite a contemplarte,
supongamos que mis heridas sanan
con el placer de las ciudades,
que es primavera y no una antología
del pudor que ha herido a tu guerrilla
cada nuevo espejo
que refleja tu duelo…

Supongamos que eres de mí,
que por completo soy de ti,
que como cobarde no llegué muy lejos;
y que aún tu espalda es cenicero
del mismo vicio que ahora niego.

Supongamos que siempre te he amado,
que nunca amaste a ningún otro ser humano,
supongamos que somos perfectos dibujando
los caminos futuros en los que hoy nos encontramos.

Supongamos que hablo de ti,
que no es muy tarde,
que la bebida no se enfrío en aquel barril,
que es vino seco de rescate

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